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miércoles, 24 de febrero de 2016

#26: Lo atroz de la pasión

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos.

-Joaquín Sabina.

martes, 3 de enero de 2012

#23: La misma calle, el mismo bar

Ella habla mientras sus dedos juegan con un anillo.
Calla.
Baja la mirada al café frío. Se detiene unos segundos en ese mar negro.
Gira la cabeza hacia el oeste. Piensa lo que va a decir. Y retoma.
Se justifica dos o tres veces. Omite.
Sigue hablando. Gesticula poco.
Vuelve al silencio. Inhala. Exhala. Lo mira, recuerda y se arrepiente.
Olvida escuchar, pero también olvida olvidar.

Crack (algo se rompió).



Soundtrack: "Pétalo de sal", Fito Páez.

sábado, 2 de abril de 2011

#21: No existe una escuela que enseñe a vivir

Lo malo, 
es estar pendiente
del paso del tiempo.

Así se suceden los días
hasta que,
cuando caes en la cuenta,
estás muerto.

O, en su defecto,
pasaste toda la vida,
esperando
que transcurra el tiempo.

Algo que,
en definitiva,
es lo mismo


viernes, 11 de marzo de 2011

#17: La noche del amar


La noche ya no es tal. En la roñosa habitación del hotel de paso, el aroma al tabaco rancio se entremezcla con el sudor viejo de nuestros cuerpos. Amanece. Me asomo a la ventana. El vidrio empañado llora la descompensación de los ambientes. Afuera el intenso frío del invierno se encargó de ahuyentar a los trasnochados. Adentro el sopor, la asfixia, la respiración cortando el silencio y tus suaves movimientos entre las sábanas. En una copa aun quedan vestigios de vino y en el cenicero un cigarrillo mal armado a medio fumar. Lo enciendo. La primera pitada apesta, como este maldito julio, extraño, húmedo, triste. 

La noche previa al amar caminamos bajo la lluvia. Reías como una loca, buscando atajos para escapar a tu realidad. Decidiste no abrir el paraguas y comenzaste a pisar cada uno de los charcos y baldosas flojas a lo largo del camino. Nada importaba con tal de verte sonreír.

Volteaste después que exhalé una espesa nube de humo. Un haz de luz intentó colarse por medio de la cortina gris, idéntica a la habitación, al día, a la noche, a tu corazón. Entre sueños, balbuceaste una frase que no entendí y giraste sobre tu lado derecho, dejando al descubierto la espalda, blanca, desnuda, desprotegida.

La noche previa al amar juraste que no amarías. Al menos, no a mí. Una mentira más, de esas que solías pergeñar cada vez que te enamorabas de un momento. Nos besamos en la breve escalera de una casa abandonada. Tus párpados temblaban. Mis labios también. 

Sentado en esta silla de madera, aun puedo divisar el poema que escribí en tu cuerpo con el labial berreta que llevabas en la cartera junto a un espejo pequeño, los pañuelos de llorar, dos caramelos de menta y algunas monedas de baja denominación.

La noche del amar, desgarramos nuestras almas bajo una tenue luz de un foco amarillo que colgaba del techo. Todo. Y nada. Extraña síntesis.

Despertaste pasadas las ocho. Tímidamente, evitaste mostrar tu desnudez y escapaste, envuelta en una larga sábana, con tus pertenecías a medio recoger.

Pasaron ciento cuarenta y dos días desde aquélla noche. Y aquí estoy, con el labial berreta entre mis dedos e intentando recordar cómo era yo sin vos.




Soundtrack: "Que te pedí", La Lupe.

viernes, 11 de febrero de 2011

#16: El improvisador


El Improvisador improvisaba en un improvisado escenario callejero acerca de la improvisación. Multitudes se reunían, sorprendidas por la calidad de sus exposiciones. Aplaudían a rabiar y, de cuando en vez, dejaban algunas monedas como retribución a tamañas improvisaciones. Aunque también estaban los Estafadores de Siempre, que improvisaban dinero con piedras o tapitas de Coca-Cola.

El Improvisador ganaba poca plata, pero muchas mujeres. Cada día, al terminar sus disertaciones, algunas jóvenes se le acercaban en busca de un beso improvisado al ocultarse el atardecer. Se convirtió así en un galán que improvisaba diferentes discursos amorosos a su amante de turno. Muchas de ellas, enloquecieron por tanto amor improvisado.

Los Muchachos de la Esquina quisieron imitar al Improvisador, pero no tuvieron en cuenta que se trataba de talento innato y no de una táctica para conquistar mujeres. De modo que muchos de ellos terminaron, en el mejor de los casos, rogándole a la prima fea de algún desconocido que le diese un beso debajo de un naranjo. Su fama fue creciendo y las señoras casadas se bañaban, perfumaban y pintaban con la ilusión que el Improvisador pasase por su vereda y les improvisase un piropo. Inclusive, algunos adolescentes cambiaron la escuela por las improvisadas “Declaraciones de amor para las rubias” o por las “Instrucciones básicas para romper una relación frustrada”, temática que sus seguidores solían pedir que sea tratada. Algo que podría haberse tornado repetitivo, si no fuese por la poca memoria del Improvisador, que al día siguiente no recordaba lo dicho la tarde anterior. Eso le trajo infinidad de problemas con casi todas las mujeres que pasaron por su vida quienes, desconcertadas, no entendían cómo habían pasado de ser “el amor de su vida” a un simple espécimen del sexo opuesto al que veía “sólo con ojos de amigo”.

Todo ello, hasta que un día el Improvisador se enamoró de una morocha. Fue tanto el miedo que tuvo a perderla (sin antes tenerla) que imploró a los Dioses ser una persona normal. Así fue que, el día de la consumación de la declaración, el Improvisador no pudo improvisar palabra alguna. Y la joven, cansada de esperar que la sorprendiese con al menos una de las improvisaciones de las que tanto había oído hablar, decidió partir con un muchacho que improvisaba un paraguas con una carpeta ante la inminente lluvia.

El Improvisador intentó improvisar parches para el corazón, pero no pudo. Caminó improvisando el recorrido, hasta que la vida le improvisó una muerte y terminó debajo de un colectivo de la Línea 101.


jueves, 3 de febrero de 2011

#12: Acerca de los escritores y sus Musas

El saber popular afirma que los escritores tienen, en las Musas, su fuente máxima de inspiración. Del otro lado, los detractores desaprueban su existencia y sostienen que las creaciones literarias son parte del ingenio poético propio de cada escriba.
Sin embargo, este humilde servidor hará referencia a las Musas como algo real, identificable en la belleza no terrenal de una mujer.

Algunos escritores las encuentran a la vera de la vida o un café. Eso sí: una persona puede tener sólo una musa por vez. No es cuestión de andar aprovechándose de la situación para lograr un "best-seller". Quienes tienen menos suerte simplemente intentan imagárselas -sin haberlas conocido- y elaboran mediocres opúsculos sobre batallas y muerte. Otros, aquéllos que no consiguen establecer el Vínculo, terminan suicidándose sin dejar nota alguna.

Pero ¿quiénes son las Musas? En la mayoría de los casos, hablamos de seres inalcanzables para alguien terrenal, mujeres cuyo fin último es servir de inspiración y fuente de sabiduría inexacta.

También es importante destacar que el éxito de los escribas está directamente relacionado con la capacidad que tenga la musa para seducirlo. Por ese motivo existen Escritores de todo tipo. Están los que, gracias a su musa alcanzan el máximo reconocimiento, récords de venta, fama y distinciones. Y también los que apenas viven de los besos que alguna mujer les da como limosna por un amor no correspondido.

Al momento de éstas líneas, estimado lector, este redactor no había logrado dar con ninguna, motivo por el cual resulta imposible realizar una descripción más profunda.
Mientras tanto, seguirá elaborando opúsculos mediocres para un público como usted.




Soundtrack: "Woman", John Lennon.

lunes, 21 de diciembre de 2009

#9: Déjà vu

Una caja. Una carta. Una foto. Un recuerdo.

Y otro.
Y otro.
Y otro.

Déjà vu. 

"Ecos de antes rebotando en la quietud".




Soundtrack: "Deja Vú", Gustavo Cerati.

lunes, 30 de noviembre de 2009

#5: Ciclotimia

Un día tiene 16 años. Al siguiente 29. Otros aparenta 54.
Un día corre y sueña. Al siguiente camina y piensa. Otros simplemente llora y muere.

Sin embargo, cada noche repite la misma respuesta:
"I know nobody knows where it comes and where it goes".




Soundtrack: "Dream on", Aerosmith.

lunes, 9 de noviembre de 2009

#4: Oración simple

Ella era una mujer feliz. Hasta que se enamoró por segunda vez. Obnubilada por las formas, se entregó de lleno a la experiencia de aquél muchacho. Ese día, el primero de muchos, devino lo peor. Fue el comienzo del Apocalipsis. Dejó el trabajo, sus amistades e inclusive olvidó a todos aquéllos caballeros que la cortejaban. 

Durante meses, la lujuria se apoderó de su cuerpo. Fue impúdica.

Hasta que una mañana, una oración simple bastó para terminar con todo.

Jamás logró recuperarse del paso de aquél muchacho. Ni volvió a ser feliz.



Soundtrack: "Mecánica del amor", Los Cocineros.

martes, 3 de noviembre de 2009

#3: Hombre al agua

Apenas salí, percibí el aire enrarecido. Caminé hacia el sur, apurando el tranco. Casi no podía respirar.

Miré en todas las direcciones, buscando ayuda. Pero ellos parecían sumergidos en su propia desesperación.

Decidí pegar la vuelta, quizás era cuestión de suerte.

Uno, dos, tres, cinco, diez, veinte, treinta, cincuenta, ochenta y siete pasos. Esa distancia recorrí antes del final.

Descansé un instante bajo la copa de un árbol. Intenté tomar aire. Pero ya era tarde: la lluvia golpeaba insistentemente mis zapatillas.

Entonces me fui, flotando por el río. Y descansando en la corriente.


Soundtrack: "Hombre al agua", Soda Stéreo.

martes, 20 de octubre de 2009

#1: La pura verdad

Es mentira el amor, las miradas, el primer beso, la idealización, el albedrío de los cuerpos, el amanecer, los proyectos, los sueños, las realidades, los hijos, la felicidad, la ausencia, la fidelidad, el llanto, la separación, la soledad, la vejez, el recuerdo, el arrepentimiento, la muerte, el cielo y el infierno.

El infierno.

Despierto.


Soundtrack: "Lies", de The Black Keys.